VILLANAS
Hay millones de historias sobre villanos, pero
muy pocas sobre villanas. Permítanme contar la historia sobre los últimos días de una
de ellas. El nombre no importa mucho; podría llamarse Carlota Colt o Mariela
Kid, eso es lo de menos. Lo que interesa
al lector es su tragedia, que narraré
ciñéndome a la realidad, tal ocurrió hace unos días en esta ciudad horrible. Ella
era una “mujer de la calle”, como llaman aquí a las mujeres alegres; agraciada
hasta el dolor, arrancaba suspiros a los
viejos verdes y malas ideas a los muchachos impúberes. Su zona de trabajo comprendía
toda la plaza Dos de Mayo hasta el cine Tacna, que lo recorría como una presa
en celo, desde las seis de la tarde hasta bien entrada la madrugada. El patán
que vivía con ella era un ladrón de poca monta y borrachín, que se llamaba
Fermín para más señas. El lunes se pasó de tragos y se fue a buscarla para
hacerle la bronca. Ella que era una mujer pasiva, no quiso seguirlo. El borracho
le asestó treinta puñaladas al hilo.
Al día siguiente apareció en el “Caravemos”, un
periodiquillo de esos tiempos, el titular siguiente: “Caficho mata a prosti con
treinta puñaladas al hilo”
José Ñique

No hay comentarios:
Publicar un comentario