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domingo, 30 de septiembre de 2012




BUENOS DIAS FLORA

 

Y por causa del retraso se me ocurrió afeitarme y luego bañarme. Siempre hago esto; primero me afeito y luego me baño. Si es en la tina, igual es mi rutina como si fuera en la ducha. Así que me desvisto, primero la ropa de dormir a rayas que tengo desde mi primer matrimonio, y luego la ropa interior, blanca y pura como mi vida. El espejo borroso me devuelve la mirada aun somnolienta y me digo: “Hola campeón” y no le creo absolutamente. No hay toalla y voy al dormitorio para traer una. Luego ingreso a la tina.  El teléfono que suena y yo en la tina. Es un temita esto de contestar el teléfono que suena y suena. Rinnnnnnnnnnnnnngggggg suena el teléfono y yo me salgo de la tina y contesto la llamada:

-          Hola

-          Hola hijo de la guayaba. Ya depositaste la pensión de tu hija- me contesta una voz que antes fue delicada y ahora parece de una bruja rencorosa

-          Si, ahora lo haré.

-          Hazlo pues maldito del demonio por…

-          Clic- Cuelgo el aparato.

Al volver dejo un hilo de agua por el piso y maldigo la hora que conocí a Flora Gutiérrez en la maldita tienda comercial a donde fui a comprar el maldito tocacasette un maldito día de Abril de un año que ya no recuerdo. Me meto a la tina nuevamente. Depende de mi estado mental para meterme o a la ducha o a la tina y también del Feng Sui que me indica cuando debo de asearme en esos lugares. Me estoy bañando alegre porque ya se me olvidó la llamada y ahora estoy pensando en la oficina y en el caso de la estafa que voy a defender en el juzgado penal de Carabayllo y en esos momentos suena otra vez el teléfono. Me levanto de la tina y me dirijo a la sala, que es lugar donde esta el teléfono:

-          Aló.

-          Estas todavía ahí animal.

-          Flora por favor estoy duchándome.

-          Aja!! Estas aseándote para irte a enterrar con esa cerda que tienes ahora como tu dama de compañía.

-          Hum- le contesto aburrido y a punto de una crisis.

-          Y encima tienes la complacencia de admitirlo. Yo no se que has visto en esa zorra y …

-          Clic – Cuelgo otra vez renegando.

La bata se me había quedado en la ducha y me doy cuenta que estoy desnudo totalmente. Me dirijo al bar. Me sirvo una copa de whisky y me lo tomo de un solo tirón; luego me voy a la ducha o la tina para terminarme de bañarme. Afuera el sol esta resplandeciente. El teléfono suena nuevamente y yo ya no contesto.

 

José Ñique-Lima-Perú

 


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