BUENOS DIAS FLORA
Y por causa del retraso se me ocurrió
afeitarme y luego bañarme. Siempre hago esto; primero me afeito y luego me
baño. Si es en la tina, igual es mi rutina como si fuera en la ducha. Así que
me desvisto, primero la ropa de dormir a rayas que tengo desde mi primer
matrimonio, y luego la ropa interior, blanca y pura como mi vida. El espejo
borroso me devuelve la mirada aun somnolienta y me digo: “Hola campeón” y no le
creo absolutamente. No hay toalla y voy al dormitorio para traer una. Luego
ingreso a la tina. El teléfono que suena
y yo en la tina. Es un temita esto de contestar el teléfono que suena y suena.
Rinnnnnnnnnnnnnngggggg suena el teléfono y yo me salgo de la tina y contesto la
llamada:
-
Hola
-
Hola hijo de la guayaba. Ya
depositaste la pensión de tu hija- me contesta una voz que antes fue delicada y
ahora parece de una bruja rencorosa
-
Si, ahora lo haré.
-
Hazlo pues maldito del demonio por…
-
Clic- Cuelgo el aparato.
Al volver dejo un
hilo de agua por el piso y maldigo la hora que conocí a Flora Gutiérrez en la
maldita tienda comercial a donde fui a comprar el maldito tocacasette un
maldito día de Abril de un año que ya no recuerdo. Me meto a la tina nuevamente.
Depende de mi estado mental para meterme o a la ducha o a la tina y también del
Feng Sui que me indica cuando debo de asearme en esos lugares. Me estoy bañando
alegre porque ya se me olvidó la llamada y ahora estoy pensando en la oficina y
en el caso de la estafa que voy a defender en el juzgado penal de Carabayllo y
en esos momentos suena otra vez el teléfono. Me levanto de la tina y me dirijo
a la sala, que es lugar donde esta el teléfono:
-
Aló.
-
Estas todavía ahí animal.
-
Flora por favor estoy duchándome.
-
Aja!! Estas aseándote para irte a
enterrar con esa cerda que tienes ahora como tu dama de compañía.
-
Hum- le contesto aburrido y a
punto de una crisis.
-
Y encima tienes la complacencia de
admitirlo. Yo no se que has visto en esa zorra y …
-
Clic – Cuelgo otra vez renegando.
La bata se me había
quedado en la ducha y me doy cuenta que estoy desnudo totalmente. Me dirijo al
bar. Me sirvo una copa de whisky y me lo tomo de un solo tirón; luego me voy a
la ducha o la tina para terminarme de bañarme. Afuera el sol esta
resplandeciente. El teléfono suena nuevamente y yo ya no contesto.
José Ñique-Lima-Perú

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