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sábado, 8 de septiembre de 2012




MI PRIMER VIAJE EN CRUCERO


El barco blanco estaba en el puerto esperando que los pasajeros nos embarcáramos. Mi boleto para el viaje lo tenía en mi cartera de mano y nerviosa esperaba que me indicaran el abordaje. Mis gafas de sol impresionantes me permitían esconder una risita nerviosa.

El destino era una de las misteriosas islas del caribe.

Una vez en alta mar un marinero guapísimo, rubio y pecoso vino hacia mi habitación y me entregó una invitación cordial del capitán Smith para dirigirme al comedor. Entendí que a todos los pasajeros también les extendían la invitación aquella. Así que me puse mi mejor vestido, uno de encaje negro, y subí al comedor. Grande fue mi sorpresa encontrarme a solas con el capitán. Mayor fue cuando el viejo verde me tomó de la cintura y me dijo: “Agora si puede invitarla señorita a pasear por el barco”.

Sin que medie una reacción mía y aceptando sin saber porqué nos dirigimos hacia la parte alta del barco. Ahí cerca de las piscinas Rodolfo Smith me beso apasionadamente mientras me decía “Pensé que no venias corazón”.


José Ñique-Lima-Perú

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