"Una vez terminada la obra, no cambiéis de opinión, no intentéis modificarla. Una vez que el libro ha sido publicado, una vez que el sexo de la obra ha sido reconocido y proclamado, una vez que la criatura ha lanzado su primer vagido, ya ha nacido, ya esta ahí, así está constituida, ni el padre ni la madre pueden cambiarla, pertenece ai aire y al sol, hay que dejarla vivir o morir tal como es. ¿ Vuestro libro esta fallido? Tanto peor. No añadáis ningún capítulo a un libro fallido. ¿Está imcompleto? Debisteis completarlo al engendrarlo. ¿Vuestro árbol se ha torcido? No lograréis enderezarlo. ¿Vuestra novela (ó cuento, agregaríamos) esta tisica(o), no es viable? No lograréis insuflarle la vitalidad que le falta. ¿Vuestro drama ha nacido cojo? Creedme, no le pongáis una pierna de madera."
Víctor Hugo. Nota añadida a la edición definitiva (1832) nuestra Señora de París.
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