RUPERTA
Ruperta miró la
puerta y franqueó por ella con una rabia que estaba para matar mulas. Se
había enterado que su comadre Casimoda había hablado cosas feas de ella. Se encontró
con su hijo Mariano y le dijo resoplando” Mariano tráete un lapi que quiedo
hace una cadta” “Ya ma” le dijo el hijo y se fue a la sala grande que era al
mismo tiempo dormitorio. De un bolso blanco extrajo un lápiz y le dijo a la
madre: “Ma aca eta el lapice. ¿Que hago con él?”. “Equirbe eta cadta a mi
comade Casimoda” Los labios se le habían hinchado y ya parecían sandias. “Pon
ahí-dijo fuera de si- que su boca es una miera, su lengua una miera, su
palaibra una miera. Miera su marió y mieras sus hijos. Miera la mula que monta
y miera su comida que come… A ver léemela hijito pa ver que le fartra”. Mariano
leyó la carta y cuando terminó Ruperta se puso a meditar y después de un rato
dijo: “Oye, Marianito quítale un poco de miera a esa cadta”

No hay comentarios:
Publicar un comentario