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jueves, 30 de agosto de 2012




RUPERTA


Ruperta miró la  puerta y franqueó por ella con una rabia que estaba para matar mulas. Se había enterado que su comadre Casimoda había hablado cosas feas de ella. Se encontró con su hijo Mariano y le dijo resoplando” Mariano tráete un lapi que quiedo hace una cadta” “Ya ma” le dijo el hijo y se fue a la sala grande que era al mismo tiempo dormitorio. De un bolso blanco extrajo un lápiz y le dijo a la madre: “Ma aca eta el lapice. ¿Que hago con él?”. “Equirbe eta cadta a mi comade Casimoda” Los labios se le habían hinchado y ya parecían sandias. “Pon ahí-dijo fuera de si- que su boca es una miera, su lengua una miera, su palaibra una miera. Miera su marió y mieras sus hijos. Miera la mula que monta y miera su comida que come… A ver léemela hijito pa ver que le fartra”. Mariano leyó la carta y cuando terminó Ruperta se puso a meditar y después de un rato dijo: “Oye, Marianito quítale un poco de miera a esa cadta”


 

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