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sábado, 1 de septiembre de 2012




QUE LENDO ES LA MAR

Angelina cuando llegó a la gran urbe lo primero que pidió a sus familiares fue que le hagan conocer al “gran río”. Ellos le dijeron que más adelante le harían conocer todo lo que quiera pero que ahora la cuestión era trabajar y que tenía que preparar su carrito de vender emoliente de hierbas frescas. Angelina entonces comprendió que Lima era eso y no el paraíso terrenal que sus amigas le habían contado. Que tenía que sacarse la chochoca y para eso había venido.

Era verano y vendía muy pocos vasos de emoliente para los parroquianos por más que se quedaba hasta tarde. Así que se armó de valor y les dijo a sus familiares que mejor seria vender limonada o chicha morada ya que el emoliente no salía. “Mejur serea vender checha lemonada” les dijo ese mediodía caluroso y todos asintieron.

La llevaron a Barranco con su balde de chicha morada que ya estaba helada. Cuando vio la playa se quedo con la boca abierta y caminado por la arena iba diciendo: “Ay mamaceta que lendo es la mar”



José Ñique-Lima-Perú

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