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domingo, 16 de septiembre de 2012


 
 
AMADOR

 

 

Amador se levantó temprano para ir al malecón. Su mujercita le había preparado desde las cinco de la mañana el desayuno de cachemas fritas, pan y café. Se aseó en un santiamén, agarró su refrigerio y se encaminó a la playa. El día clareaba con un sol radiante. Se encontró con don Eusebio Velásquez, patrón de la embarcación donde el iba a debutar como pescador.

 

En la playa estaban todos los curtidos pescadores que se hacían bromas entre ellos y se preparaban para embarcarse. Algunos tiraban las redes  para subirlas a las barcazas que parecían gigantes de madera cerca al mar. Las aves guaneras surcaban el cielo azulísimo y un pelicano se posó en el mástil de un barco.

 

Amador estaba feliz y pensaba: “Ahora voy a ser pescador”. Don Eusebio que estaba pensativo de pronto lo llamó a un lado: “Amador hijo-le dijo- No vas a ir con nosotros ahora”.

 

Después de un rato Eusebio enseñándole los caballitos de totora le decia: “Mira Amador con los caballitos de totora pasea a los turistas que eso también es trabajo”

 

 

 

José Ñique-Lima-Perú

 

 

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