AMADOR
Amador se levantó temprano para ir al malecón. Su mujercita le había
preparado desde las cinco de la mañana el desayuno de cachemas fritas, pan y
café. Se aseó en un santiamén, agarró su refrigerio y se encaminó a la playa.
El día clareaba con un sol radiante. Se encontró con don Eusebio Velásquez, patrón
de la embarcación donde el iba a debutar como pescador.
En la playa estaban todos los curtidos pescadores que se hacían bromas
entre ellos y se preparaban para embarcarse. Algunos tiraban las redes para subirlas a las barcazas que parecían
gigantes de madera cerca al mar. Las aves guaneras surcaban el cielo azulísimo
y un pelicano se posó en el mástil de un barco.
Amador estaba feliz y pensaba: “Ahora voy a ser pescador”. Don Eusebio
que estaba pensativo de pronto lo llamó a un lado: “Amador hijo-le dijo- No vas
a ir con nosotros ahora”.
Después de un rato Eusebio enseñándole los caballitos de totora le decia:
“Mira Amador con los caballitos de totora pasea a los turistas que eso también
es trabajo”
José Ñique-Lima-Perú

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