LOS PIHIS
Refiere Guillaume
Apollinaire que la tarde que aparecieron cerca al río Sena, los vio acercarse
en vuelo rasante y en línea perpendicular. Ya los había divisado antes en las
noches de verano, cuando escribía los versos de Alcoholes y cuando a Pablo
Picasso le repetía atolondrado: “Cuando el hombre quiso imitar el andar,
creó la rueda, que no se parece en nada a una pierna. Así hizo el surrealismo
sin saberlo.”
Tienen una sola ala
y se perecen a las Golondrinas en su encanto sutil. Los vio varias veces. Mejor
dicho los creó. Los fantaseó. A los poetas que son incrédulos hasta de la
muerte les reveló que eran de oriente y que para poder remontarse tienen que aparearse.
Hoy día yo también
los vi. Se posaron dos de estas aves en mi ventana. Descubrí que antes de volar
tienen que besarse con sus picos, y que la única ala que poseen parecida a la
de los ángeles es mágica. Los Pihis son celestes y sus ojos grises tienen la
ternura de los infantes. Eso no descubrió Apollinaire. Yo si.
José Ñique-Lima-Perú

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