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domingo, 26 de mayo de 2013

Lecturas, viajes, fotos, cuentos...miscelánea.: CREO QUE SON CANGREJOSSe dieron cuenta. Abajo e...

Lecturas, viajes, fotos, cuentos...miscelánea.: CREO QUE SON CANGREJOS


Se dieron cuenta. Abajo e...
: CREO QUE SON CANGREJOS Se dieron cuenta. Abajo esta oscuro y se perciben siluetas que resaltan en la imagen. Parecen rocas, piedras gran...

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Se dieron cuenta. Abajo e...
: CREO QUE SON CANGREJOS Se dieron cuenta. Abajo esta oscuro y se perciben siluetas que resaltan en la imagen. Parecen rocas, piedras gran...

domingo, 19 de mayo de 2013


CREO QUE SON CANGREJOS


Se dieron cuenta. Abajo esta oscuro y se perciben siluetas que resaltan en la imagen. Parecen rocas, piedras grandes o arena. Montículos que algún niño que estuvo cerca jugando y haciendo castillos de arena los dejó desparramados para ir a comer helados. O quizá puede ser hierbas cerca de la hamaca. Lo que si esta claro es que hay cocoteros. Si, esos árboles que apenas distinguimos son cocoteros y no palmeras. Un árbol tiene dos ramas grandes y de ahí cuelga la parte izquierda de la hamaca, que es  vieja y de bastante uso. La otra cuerda, la derecha esta bien amarrada al cocotero de su lado. Desde ahí se distingue al hombrecillo en la hamaca. Es chato y joven, musculoso y con una resaca bárbara, porque para tomarse el jugo así debe estar bien sediento. El mar a lo lejos es de película. Muy hermoso y esas olas que dan ganas de tirarse desde la compu. Y el cielo, que azul y que nubes. Es realmente el paraíso. ¿Pero esas manchas negras en el suelo?

Creo que son cangrejos.


José Ñique-Lima-Perú

martes, 14 de mayo de 2013






LA GUANABANA
La luna de vidrio se quebró en mil pedazos y yo, como era natural y previsible, comencé a llorar. Mi madre corrió a mi lado y me levantó en sus brazos. La pelota de plástico, que me había comprado, en el mercado de Pacasmayo, estaba en la sala de la casa de la señora Inés. Ella había salido a ver lo que pasaba y cuando vio a mi madre y yo en sus brazos entendió lo que había pasado.
-Este chico cuando no con la pelota- dijo la señora Inés
- Si yo estoy avergonzada comadre. Traeré al vidriero ahora mismo-dijo mi madre.
Una bandada de palomas cruzó el cielo azul y las dos miraron hacia arriba mientras que yo aún miraba la ventana sin su luna.
-Si comadrita, antes que venga Balta, que ya sabe usted como es el.
-Sí, no se preocupe. Ahorita mismo voy a ver al vidriero. Creo que hay uno en la calle San Pedro.
En la calle San Pedro, don Roberto Miranda, el vidriero le cobró veinticinco soles la luna y la colocación de la misma en la ventana de la casa de la comadre de mi madre. Yo jalaba ahora, mi carrito de madera y estaba contento. Mi madre me dijo para ir al mercado a comprar los víveres para el almuerzo. Mi padre trabajaba con el señor Balta, esposo de la señora Inés. Iban a llegar los dos a la una de la tarde y mi madre se apresuraba a comprar los comestibles.
-Caserita, cómo está?  Tiene congrio?- pregunto mi madre a la una señora en el mercado.
-Si como no. Fresquito y como para un sudadito- Gritó la señora vendedora.
-Deme un kilo y medio de su congrio- dijo mi madre.
En el mercado de Pacasmayo se escuchaba “Que bueno baila usted” a todo volumen y la música irradiaba en mi cabecita y me gustaba.
Después mi madre compro guayabas, dátiles y tamarindo. Yo quise que comprara mangos y guanábana. Me encantaba la guanábana y mi madre me compro una guanábana grande.

JOSE ÑIQUEN

miércoles, 8 de mayo de 2013


LA PICANA SE INVENTO 1900 EN BUENOS AIRES


Nunca había sobresalido en acciones heroicas ni era un tipo de temer. Solo aparecía para llevar el periódico La Protesta Humana a las fábricas de la zona industrial. Algunos anarquistas en Buenos Aires incluso lo tildaban de ablandado y soplón. Y de eso era conciente Salvador Planas que ese día después de ser atrapado lloraba como una pebeta.

Videla era especialista en matonear a los anarcos. Se sabia de memoria a Bakunin y de sus métodos para atentar. El comisario Puerta lo había enviado para hacerse cargo del “casito” que estaba más complicado que la muerte de Mariquita Gramal.

Cuando llegó a las oficinas lo recibió su ayudante con el teléfono en la mano: “El Comisario al fono, jefe”. Encendió el primer cigarrillo y contestó la primera llamada de esa noche. Tenia que colgar a Salvador. Había querido matar al presidente y eso tenia que pagar.

Así que se dirigió al sótano para iniciar la sesión. Le pidió al ayudante que le trajera una tetera, una cajetilla de cigarrillos, unos queques para refrigerarse y la picana para el laburo.



José Ñique-Lima-Perú

miércoles, 1 de mayo de 2013


Recuerdos que enaltecen el espíritu y alegran el corazón.






Homenaje al dia del trabajo






VACANTES LIMITADAS

Justino llegó apresurado y se encontró con una fila de desocupados como él. Se puso detrás del último y empezó a hojear el periódico que había comprado.  No se podía concentrar en la lectura de las noticias no obstante que había bastantes calatas y muchos crímenes ese día. La fila daba viarias vueltas a la manzana y calculó que había aproximadamente 150 personas.

Al rato se abrió el portón viejo y por ahí salió el capataz. Este era un hombre de unos cincuenta años de edad y de 1.80 de altura, grueso y fuerte. Comenzó a caminar por la fila mirando a cada uno. Cuando llegó a Justino le dijo: “Oye chico. No aceptes que nadie se ponga detrás de ti. ¿Ok?.” Justino le señaló: “No se preocupe tío”. El hombre hablo fuerte: “Bien señores aquí solo entran diez. No mas” Un murmullo de desaprobación recorrió la fila. “¿Diez?-dijo Justino. “Esto ya se parece al foro”. Puso el diario entre sus brazos y se marchó. El capataz dijo a nadie: “Camarón que se duerme no se le mira los dientes”


José Ñique-Lima-Perú


martes, 30 de abril de 2013





CIRCO POBRE


Cuando Casimiro llegó al arenal y advirtió el toldo gigantesco de trapos y sabanas desordenadas sonrió pleno de felicidad. El sol quemaba y el calor era opresivo. Los niños descalzos miraban unos al papagayo gigantesco que estaba encadenado al palo guayaquil y que gritaba “!!!Mono cochino!!!”, “!!! Mono cochino!!!”; y otros al pobre monito que se columpiaba con un plátano entre sus manos en una jaulita pequeña.

Asimismo reparó en el grupo de personas que hacían fila en una de las puertas del circo. Se acercó hacia el primer hombre de la columna y le preguntó: “¿Dígame señor pa’que es esta cola?”. El hombre le contestó sin mirarlo: “Es para la chamba que están solicitando estos del circo”.

Casimiro se ubicó al final de la fila. Metió una mano al maletín que llevaba y lo primero que se colocó fue la nariz roja; luego sacó la tempera amarilla para pintarse un lado de la frente; la tempera roja lo combinó con la naranja y se pintó las mejillas. Tenía  confianza de que ahora si encontraría trabajo, aunque sea de payaso.


José Ñique-Lima-Perú

sábado, 30 de marzo de 2013



SONNY

Cuando abrió el paquete, no podía creer lo que veían sus ojos. El Saxo estaba ahí, luminoso, de color plata, hermoso hasta para la inspiración. Sonny miró a través de la ventana amplia del departamento y aspiró el aire de la mañana cristalina. El prefería la tranquilidad de su pueblo a las grandes urbes que lo único que le habían dado era las malas noches y las malas compañías; la droga y el sexo fácil, que poco a poco lo habían desaparecido de las grandes giras y conciertos. Su mujer, Lucille había salido a una cita con un agente de conciertos de Jazz y todo parecía que volvería a tocar el saxo como él solo lo podía hacer. Volvió a mirar nuevamente el paquete abierto y sacó el aparato para contemplarlo plenamente. Era el mismo saxo con el que había acompañado a Charles Parker allá por los años 40, cuando hacia los primeros pininos en el Jazz. En ese tiempo la moda era el bop y el maestro Hawkins lo había alentado a seguir interpretando en el tenor las más hermosas melodías de los dioses. Sonny se esmeró por captar el sonido serio y poderoso del maestro y también improvisaba como lo hacia Parker, en sus inolvidables ráfagas de acordes hechas a la velocidad de la luz y de la inspiración.

Cogió entonces el saxo y empezó a tocar. Primero con un acorde suave que límpidamente se desplazaba por la habitación hasta llenarla toda. Sonny cerrando los ojos fue subiendo el tono para llegar hasta la nota del saxo tenor que tenia ya para entonces la fortaleza de un concierto. El sonido se escuchaba para entonces en la calle y la gente se arremolinaba en torno a la escalera del edificio, esperando que nunca acabase de tocar ese maestro inolvidable y se acabase el mundo para siempre


José Ñique-Lima-Perú


martes, 26 de febrero de 2013






MANGOS

Felipe se trepó al árbol inmenso y luego de desprender la guanábana, que cayó al suelo con un golpe seco, se bajó rápidamente como un mono travieso. Los loros verdes amarillos que esperaban a dormir la siesta inmensa volaron despavoridos con sus gritos destemplados. Susanita y Claudia se rieron por la forma como se tiró al suelo Felipe y por los loros de los gritos desmedidos. En la campiña atardecía y el sol piurano, inmenso, rojo de la tarde calurosa se iba apagando después de quemar, quemar y quemar. Claudia entonces dijo a todos: “Vamos a la casa ya” Felipe entonces se levantó del suelo  y comenzó a correr como un loco, para así poder llegar primero a la casa. Susana miró a Claudia y ambas otra vez sonrieron. Levantaron la guanábana enorme y caminaron en dirección al pueblo.

Unos campesinos que venían de la ciudad cantando marineras viejas se toparon con las niñas. Sacaron de sus alforjas unos mangos inmensos y les convidaron el fruto. Claudia y Susana entonces fueron en ese momento las niñas más felices del mundo.


José Ñique-Lima-Perú


lunes, 28 de enero de 2013




VACANTES LIMITADAS

Justino llegó apresurado y se encontró con una fila de desocupados como él. Se puso detrás del último y empezó a hojear el periódico que había comprado.  No se podía concentrar en la lectura de las noticias no obstante que había bastantes calatas y muchos crímenes ese día. La fila daba viarias vueltas a la manzana y calculó que había aproximadamente 150 personas.

Al rato se abrió el portón viejo y por ahí salió el capataz. Este era un hombre de unos cincuenta años de edad y de 1.80 de altura, grueso y fuerte. Comenzó a caminar por la fila mirando a cada uno. Cuando llegó a Justino le dijo: “Oye chico. No aceptes que nadie se ponga detrás de ti. ¿Ok?.” Justino le señaló: “No se preocupe tío”. El hombre hablo fuerte: “Bien señores aquí solo entran diez. No mas” Un murmullo de desaprobación recorrió la fila. “¿Diez?-dijo Justino. “Esto ya se parece al foro”. Puso el diario entre sus brazos y se marchó. El capataz dijo a nadie: “Camarón que se duerme no se le mira los dientes”


José Ñique-Lima-Perú

sábado, 22 de diciembre de 2012

Italia, como la extraño. Roma ciudad eterna ahi estare, mirando tus calles, plazas y gentes.