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domingo, 18 de mayo de 2014

Eten, ciudad de ensueño...


EL SACA MUELAS Y LA MULATA


Una negra mulata gorda, enorme dio un grito en plena plaza de armas. El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista del pueblo de Cañete la vio mientras abría su consultorio. La gorda con sus grandes tetas cantaba un bolero y mientras cantaba se contorneaba cerca de la pileta en el centro de la plaza. Cabrera Infante la había dibujado muy bien. Su vestido habanero, de miles de colores y su voz como bola de nieve, en verdad impactaba. Pero estábamos en Cañete y el calor insoportable de esa hora invitaba a comer sandias o agua de coco.

Termino el bolero y la negra se acerco al medico. Sudaba copiosamente la negra y se sentía el olor a guayaba mezclado con pomarrosas. El medico sin titulo, vestido con guayabera blanca, con un botón dorado en la parte de arriba y los pantalones sostenidos con elásticos miro a la negra y se acomodó los prismáticos.

-Como vera ute señor dooitor, ete bolero eta bueno. ¿Quiere ute que cante otro?

El medico miró a lo lejos la pileta en el centro de la plaza y suspiró.

-Mira negrita linda mejor cántate una marinera y te daré un sol.

La mulata gorda e inmensa caminó hacia el centro de la plaza y se acostó en una banca.

El medico ingreso a su gabinete y en un santiamén echó en su maletín todas las herramientas de sacar muelas y se encamino a la oficina del alcalde para sacarle el diente picado, ya  que García Márquez lo requería para terminar su cuento.


José Ñique-Lima-Perú


viernes, 25 de abril de 2014



COSTURA INVISIBLE

Don Eduardo Pisfil tenía una bodega inmensa donde yo compraba los chocolatines que eran la delicia de mi niñez.  Dos por cincuenta y de yapa uno mas, hasta que el pobre quebró. El me enseñó el ejemplar inmenso lleno de figuras  de las Mil y una noches donde los pichos nos extasiábamos con las aventuras de Schahrazada, los reyes y los visires. Luego el viejo regaló el libro a la biblioteca municipal y ahí íbamos religiosamente a leer los niños del barrio el libro extraordinario. Un  día cualquiera Claudia, Agustina; Carlos y yo fuimos a la biblioteca a leer el libro y nos encontramos con que el rey Simbad  venia de un viaje del lejano oriente. Había traído muchos tesoros y por supuesto muchas aventuras que contar. Nos narró que en un reino lejano los árboles eran inmensos y que todos los frutos que había en Chepen no eran nada comparados con los que había en esos inhóspitos reinos. La guayaba, la maracuyá, los dátiles, las sandias, las naranjas y los melocotones eran una delicia y el había traído esos frutos para regalar a su pueblo. Cuando nos despedimos del rey y nos fuimos por las calles oscuras y vacías del pueblo, íbamos extasiados de la lectura del maravilloso libro.
Muchos años después, en una visita que hice a mi pueblo, encontré a Don Eduardo que estaba trabajando como sastre ambulante en el mercadillo de Chepen. Me acerqué y le dije mi nombre para recordarle que lo había conocido en mi niñez ahora lejana. El viejillo me miró desde lejos y asintió diciéndome lo siguiente: “También le puedo hacer a su prenda una costura invisible señor”

José Ñique-Lima-Perú


domingo, 2 de marzo de 2014





EL CERRITO

Cuando llegamos al lugar estaba oscuro. La carretera no asfaltada llena de piedras nos había movido tanto que la cintura nos dolía. Eusebio no decía nada y estaba concentrado en el volante de su auto Ford Custom 1966. Con este vehículo viajaba todos los días a Trujillo y por eso conocía este lugar, camino a Pacasmayo. La ciudad se veía a lo lejos con sus luces nocturnas que tildaban como ojos de búhos. Las olas del mar lejano, por el silencio sepulcral, se oían violentas cuando chocaban con el acantilado. Yo había vivido en esta ciudad hasta los siete años y ahora que volvía a los trece me alegraba y al mismo tiempo me entristecía. Seria por la forma como llegaba nuevamente. Tenía la sensación de que llegaba a pecar y a blasfemar Cuando bajamos,  un viejo, sentado en una piedra grande, como un huevo prehistórico, nos miró y se levantó presuroso, para impedirnos ingresar.  Tenia arrugas en su rostro y sus manos eran enormes. Cuando vio a Eusebio nos dejó pasar  y murmuró unas palabras ininteligibles.   La posada estaba conformada por cuartos a cada lado. Era como una pequeña calle con cuartos pequeños en donde estaban apostadas las putas. Franco titubeo un instante y yo tuve una sensación de miedo. Éramos altos los dos chicos, pero aun menores y era nuestra primera experiencia con el sexo. Claro antes competíamos en el baño del colegio de quien se masturbaba y quien duraba más, pero eso era distinto. Estábamos en un prostíbulo.  En un prostíbulo real y olía a orines y a sexo de mujer. Ingresamos y vimos mas de cerca a las mujeres, que totalmente desnudas, nos miraban y sonreían. Al fondo de la casa había un grupo de parroquianos que estaban bebiendo chicha y gritaban gesticulando. Nos miraban y quisieron burlarse pero Eusebio nuevamente se adelantó y todos se quedaron mudos.
-          Vienes con pichos, putañero- le dijo uno de ellos.
Como Franco y yo caminábamos con miedo, Eusebio nos tomó por los hombros y nos dijo: “Bueno, van a tirar o no.” Y se reía mostrando sus dientes amarillos.    


JOSE ÑIQUE

LIMA-PERU

sábado, 15 de febrero de 2014

YTIA


Corría el año 141 y Roma vivía aún una época de guerras y conflictos. Sus habitantes, sin embargo, vivían en beneplácito y en constante desarrollo. Era una época de florecimiento cultural y espiritual y las familias aristocráticas se esforzaban porque sus hijos tuvieran educación y cultura. Se habían establecido grandes colegios para estas familias y en este ambiente creció Marco Aurelio, que ya muy joven se había inclinado por la filosofía. Su madre Domicia Lucilla, que era de familia consular siempre le había conculcado el amor al estudio y a vivir son obstentacion, y el niño apreció siempre esta filosofía materna. Cuando Marco Aurelio cumplió 17 años de edad, fue nombrado heredero del trono y fue por esos años que conoció a Ytia, una chica que tenía dos años menos que el futuro emperador. Ytia también provenía de una familia aristocrática y le gustaba el arte y la pintura. Su familia, sin embargo, quería que Ytia estudiase leyes y ella se inclinaba más por la pintura, por la contemplación de la naturaleza. El futuro filósofo y emperador vio en ella a la mujer perfecta. Ambos paseaban por las afueras de Roma cuando se conocieron. Iban a la campiña y buscaban estar solos para contemplar las montañas cercanas a Roma y el se sentía contento en esas salidas. En una de esas salidas, el joven tomó inesperadamente las manos de Ytia y por un instante la miró como un desposeído. Ytia miró el horizonte y dijo: mira que hermosas montañas en otoño. Mira sus nieves infinitas. Marco Aurelio estaba profundamente enamorado de Ytia y ella de las montañas. Nunca se dio cuenta de ese amor platónico que consumía al futuro emperador. Vivimos por un instante, sólo para caer en el completo olvido y en el vacío infinito del tiempo. Quizás fue ahí donde Marco Aurelio comenzó a escribir sus pensamientos que lo llevarían al estoicismo. Lo demás es historia.

Cuentos Cortos

José Ñique

viernes, 14 de febrero de 2014

AGLAYA

Aglaya esperaba en la plaza Roja. La tarjeta que llevaba en su falda era para ser entregada personalmente al director de la oficina de telégrafos, Valentin Krilov, quien era el responsable de la célula a la que pertenecía Aglaya. Se habían encontrado la noche anterior en el hotel G, y eran amantes desde hacia cuatro meses. El encargo de  llevarle la tarjeta lo había recibido en la mañana y ademas de dispararle en plena vía sin errar en el atentado. Krilov tenia que morir. En la plaza inmensa se respiraba aire puro y la chica temblaba por el terror y el miedo del encargo que lo llevaría a asesinar al hombre que amaba. El  hombre que le había visitado en su casa, le había  sustentado con hechos y pruebas irrefutables sobre la necesidad de acabar con el agente del servicio de inteligencia. Krilov se demoraba demasiado y eso ponía nerviosa a Aglaya. De pronto apareció James Bond en escena. Aglaya no podía equivocarse. Era el americano mas famoso que estaba paseándose por la Plaza Roja. Estaba ahí, cerca de ella, en sus narices. Se olvidó de Krilov y siguió al agente 007  para abordarlo y pedirle un autógrafo. James sabia que tenia que encontrase con una doble agente rusa y de seguro que la chica que le seguía era tal agente.

La música la pusieron unos novios que se tomaban fotos cerca a la iglesia de San Basilio.

Cuentos cortos por Jesus Maria.

Jose Ñique

Lima-Peru.

jueves, 13 de febrero de 2014

Almehah

En el Cairo, con sus calles largas y malolientes, que había recorrido hasta llegar a la plaza, esperaba Almehah a su novia. Ella le traería el encargo de su jefe y él lo llevaría a Hurghada para que allí le entreguen al Jeque. En la plaza Ramsés hacia mucho calor y Anat no aparecía, circunstancia que ponía nervioso a Almehah y comenzaba a preocuparse por la tardanza de la chica. Sacó de su camisa un cigarrillo y se puso a fumar, despacio se dirigió a una banca de la plaza y se sentó. En cada bocanada miraba el cielo claro y diáfano que cubría la ciudad. Estaba meditando salir de todo eso. El único contacto con su jefe era Anat. Y el único hecho de ser novio de la chica era pertenecer a la organización. Despues el futuro y él solo en el mundo. Si se demoraba quince minutos, se dijo, se largaría para siempre de ahí y olvidaría todo. Unas placidas palomas se posaron a sus pies. Esperaban seguramente maíz que los transeúntes le llevaban siempre. Las campanas de la iglesia cristiana, a un costado de la plaza, tocaron señalando que eran las doce del mediodía. Un pordiosero lo miró, quiso pedirle limosna y al verlo tan desgraciado siguió su camino.
El sonido seco del disparo lo despertó de su ensimismamiento. había sido artero y por la espalda. Cayó de bruces y se apoyó en el brazo izquierdo en su caída, lo que le permitió ver el rostro de su novia, quien se alejaba velozmente del lugar.

Cuentos por Jesús Maria.

José Ñique

sábado, 18 de enero de 2014

ALIANZA LIMA I

José Carreño era un negro malgache que había nacido en Chincha. Trabajaba en el Stud Victoria y cuidaba los caballos de pura sangre del Presidente Leguia. Siempre que llegaba a su  vivienda en la calle Cotabambas se aburría desde las 3 de la tarde hasta que oscurecía en la Lima del 1900, que estaba llena de gallinazos y gente negra.
Un día que llegó temprano al barrio y después de bañar y dar de comer a los 15 caballos que tenia a su cargo no aguantó mas y se fue derechito a la casa de su compadre Amador Velásquez. Tocó fuertemente la puerta de la casa y cuando le abrió su compadre le dijo: “Oiga compaire, dejémonos de vainas y formemos un clu de jutbol”
Don Amador que tenia para ese entonces ochenta años de edad le respondió: “Eta ute loco o se hace”. Carreño tomo un nuevo impulso y agarrándose la frente le insistió: “Mire compaire formemos el clu o nos morimos de aburrimiento”.
Al día siguiente unos quince negros, todos del barrio Cotabambas, fundaron el Club Alianza Lima.

José Ñique-Lima-Perú

jueves, 9 de enero de 2014

AH LA MAGIA
Esta era una casa grande cerca de un río inmenso, o al menos así me parecía. Tenia unos árboles grandes en el corral y una banca grande, muy grande donde se sentaba todas las tardes el abuelo, y en donde las gallinas correteaban junto a los pavos y patos que mi abuela criaba. Ahí el abuelo me enseñó un truco de magia muy gracioso que siempre he tratado de hacerlo y siempre he fracasado. La fantasía que mi abuelo me enseñó ha quedado grabado par siempre en mi mente y las imágenes mágicas que tengo de esos tiempos no lo voy a olvidar nunca. Un día de calor inmenso estaba yo tratando de buscar las canicas que había dejado la tarde anterior jugando con mis primos y primas y mi abuelo llegó con una sandia jugosa para invitar a todos los niños. Traía también un globo grande. Nos dijo: “A ver niños miren esto y quien lo haga igual que yo se comerá la sandia”. Todos corrimos hacia donde estaba el abuelo. El abuelo nos mostró el globo y con una tijera corto en mitad al globo. Este era de un color azul y era parecido a los globos que se cuelgan cuando los niños cumplimos años y los adultos toman mazamorras, gelatinas de mil colores y luego ají de gallina y cerveza. Ellos son los que mas se divierten en las fiestas infantiles. Luego que el abuelo cortó al globo, tarareando una canción gitana, y diciendo luego las palabras mágicas “taran tarin”, infló el globo cortado.
Los niños quedamos impresionados tanto que lo que comentábamos toda la semana posterior era sobre el abuelo, el mago y su globo magico.


Jose Ñique
Lima.Peru

martes, 12 de noviembre de 2013

GALLINAZOS Y GALLOS

Cuando la caravana española, conformada por carretas jaladas por caballos y mulas, arribó en el pueblo de naturales de Huacho, una villa de ralos habitantes, la mayoría pescadores que conseguían pericos y caballas para su alimentación, respiraron por fin las narices del virrey el aire diáfano y caluroso del valle. Su séquito, numeroso y ruidoso, se sobrepusieron a las náuseas y mareos del viaje y se colocaron en fila tras el camarote del Virrey para dar las buenas y parabienes al gran señor y disponerse a ser recibidos por don Efesio Francisco de Barboza y don Fernando Amílcar de Prado Bazalar, quienes conjuntamente con el gobernador Lope García de Castro, la Real audiencia y vecinos notables de la encomienda del mismo nombre, que el virrey Mendoza había encargado, recibirían a tan ilustre y resonante figura. Lo llevaron a la chacra de Barrionuevo, donde le ofrecieron con gran pompa y festividad, una comida hecha de adobo de gallina con tamales de cerdo.
Francisco estuvo tres días en esa villa organizando y disponiendo como un obseso, las casas y las calles que deberían de trazarse en la expansión de la ciudad. La consagró a la Virgen del Carmen por el sueño que tuvo esa noche que llegó y en la que ésta claramente le decía que ese era el lugar que ella quería para traer la cristiandad a sus habitantes. En la tarde del día que arribó vio una pelea de gallos, que era la diversión de los lugareños y le encantó la diversión que en ella fluía, tanto que hasta apostar se puso a Francisco de Barboza, quien se le había acercado al Virrey haciéndole las bromas que los sevillanos hacen cuando se forjan de la confianza de su interlocutor. Francisco fue ganando pesetas apostando a un gallo que era fuerte y buen luchador, tanto que parecía que se llevaría todo el oro del lugar y que hizo que su rival en la apuesta decía:
-¡Hombre, valga Dios! que este pastel tiene tan buena suerte que da miedo apostar con el- decía a grandes gritos Barboza
 Luego de disponer donde debería de construirse la iglesia consagrada a la Virgen Del Carmen, se preparó para el viaje a Lima. Encargó antes un saco de las deliciosas naranjas que daba el valle. Eran jugosas y grandes y que llevaría a la capital del virreinato, para tenerlas siempre cerca en su almuerzo diario.
La llamada ciudad de los reyes, en esos tiempos, ya había crecido más allá del río Rímac, y se había expandido trasponiendo el llamado "damero de Pizarro", cruzando las fronteras iniciales que el conquistador español había trazado cuando arribó a estas tierras después de cruzar los Andes. En La plaza de armas, impuesta en el mismo sitio que encontraron lúcumas y gallinazos, se alzaba imponente la catedral gótica que mandó a edificar Pizarro en homenaje a los reyes que en ese tiempo gobernaban la península ibérica. Cerca había un río que los naturales llamaban Rímac y un valle que estaba bordeado de flores amarillas que después lo llamaron de amancaes, en homenaje al valle oro que circundaba el cerro, y que se imponía altivo a la ciudad desde el este.
Cuando arribó, con su acompañamiento de trescientos españoles, el virrey Toledo a Lima, la ciudad había avanzado más allá de las primeras fronteras iniciales como habíamos dicho y se arrimaba hacia sus cuatros costados con españoles, negros y indios, acurrucados como se habían definido por sus bienes y títulos, y que construían sus casas en los barrios cercanos llamados como Barrios altos y el Rímac.
El virrey, hombre alto y enjuto, tenía la costumbre, traída de la corte del rey Felipe II , de vestir de luto riguroso. Esta vestimenta lo hacía taciturno, triste, melancólico. Le daba la apariencia de hombre serió y colérico, de mal carácter. Siempre andaba de negro y realmente tenía una personalidad agria y mala. Había perdido a sus padres desde muy pequeño en la corte donde creció y no obstante haber sido adoptado en la misma por la infanta Teresa, un alma de Dios, su carácter fue decididamente de una timidez formidable. Cuando fue paje de las reinas Leonor e Isabel aprendió los modales de la realeza y que le sirvió de mucho en las relaciones que como representante del rey ofrecería en Lima. Además su origen social aristócrata y haber sido aceptado como parte de la casa de Carlos I, lo hacían de un origen alto en la sociedad española de ese entonces. Su antecesor, lo sabía y por ello preparaba una gran ceremonia para su recibimiento en la capital.  (Continuara)


José Ñique



miércoles, 30 de octubre de 2013

CONSEJOS A LOS JOVENES LITERATOS
CHARLES BAUDELAIRE


Los preceptos que se van a leer son fruto de la experiencia; la experiencia implica una cierta suma de equivocaciones; y como cada cual las ha cometido –todas o poco menos-, espero que mi experiencia será verificada por la de cada cual.
***
I
DE LA SUERTE Y DE LA MALA SUERTE EN LOS COMIENZOS
Los jóvenes escritores que hablando de un colega novel dicen con acento matizado de envidia: "¡Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!", no reflexionan que todo comienzo está siempre precedido y es el resultado de otros veinte comienzos que no se conocen.
... creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás.
Los que dicen: "Yo tengo mala suerte", son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.
***
Libertad y fatalidad son dos contrarios; vistas de cerca y de lejos son una sola voluntad.
Y es por eso que no hay mala suerte. Si hay mala suerte, es que nos falta algo: ese algo hay que conocerlo y estudiar el juego de las voluntades vecinas para desplazar más fácilmente la circunferencia.
***
II
DE LOS SALARIOS
Por hermosa que sea una casa es ante todo —y antes de que su belleza quede demostrada— tantos metros de frente por tantos de fondo. De igual modo la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio.
Hay jóvenes que dicen: "Ya que esto vale tan poco, ¿para qué tomarse tanto trabajo?" Hubieran podido entregar trabajo del mejor; y en ese caso sólo hubieran sido estafados por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se han estafado a sí mismos. Mal pagados, hubieran podido honrarse con ello; mal pagados, se han deshonrado.
Resumo todo lo que podría escribir sobre este asunto en esta máxima suprema, que entrego a la meditación de todos los filósofos, de todos los historiadores y de todos los hombres de negocios: "¡Sólo es con los buenos sentimientos con los que se llega a la fortuna!"
Los que dicen: "¡Para qué devanarse los sesos por tan poco!" son los mismos que más tarde quieren vender sus libros a doscientos francos el pliego, y rechazados, vuelven al día siguiente a ofrecerlo con cien francos de pérdida.
El hombre razonable es el que dice: "Yo creo que esto vale tanto, porque tengo genio; pero si hay que hacer algunas concesiones, las haré, para tener el honor de ser de los vuestros".
III
DE LAS SIMPATÍAS Y DE LAS ANTIPATÍAS
En amor como en literatura, las simpatías son involuntarias; no obstante, necesitan ser verificadas, y la razón tiene ulteriormente su parte.
Las verdaderas simpatías son excelentes, pues son dos en uno; las falsas son detestables, pues no hacen más que uno, menos la indiferencia primitiva, que vale más que el odio, consecuencia necesaria del engaño y de la desilusión.
Por eso yo admiro y admito la camaradería, siempre que esté fundada en relaciones esenciales de razón y de temperamento. Entonces es una de las santas manifestaciones de la naturaleza, una de las numerosas aplicaciones de ese proverbio sagrado: la unión hace la fuerza.
La misma ley de franqueza y de ingenuidad debe regir las antipatías. Sin embargo, hay gentes que se fabrican así odios como admiraciones, aturdidamente. Y esto es algo muy imprudente; es hacerse de un enemigo, sin beneficio ni provecho. Un golpe fallido no deja por eso de herir al menos en el corazón al rival a quien se le destinaba, sin contar que puede herir a derecha e izquierda a alguno de los testigos del combate.
Un día, durante una lección de esgrima, vino a molestarme un acreedor; yo lo perseguí por la escalera, a golpes de florete. Cuando volví, el maestro de armas, un gigante pacífico que me hubiera tirado al suelo de un soplido, me dijo: "¡Cómo prodiga usted su antipatía! ¡Un poeta! ¡Un filósofo! ¡Ah, que no se diga!" Yo había perdido el tiempo de dos asaltos, estaba sofocado, avergonzado y despreciado por un hombre más, el acreedor, a quien no había podido hacer gran cosa.
En efecto, el odio es un licor precioso, un veneno más caro que el de los Borgia, pues está hecho con nuestra sangre, nuestra salud, nuestro sueño ¡y los dos tercios de nuestro amor! ¡Hay que guardarlo avaramente!

IV
DEL VAPULEO
El vapuleo no debe practicarse más que contra los secuaces del error. Si somos fuertes, nos perdemos atacando a un hombre fuerte; aunque disintamos en algunos puntos, él será siempre de los nuestros en ciertas ocasiones.
Hay dos métodos de vapuleo: en línea curva y en línea recta, que es el camino más corto. (...) La línea curva divierte a la galería, pero no la instruye.
La línea recta... consiste en decir: "El señor X... es un hombre deshonesto y además un imbécil; cosa que voy a probar" -¡y a probarla!-; primero..., segundo..., tercero...etc. Recomiendo este método a quienes tengan fe en la razón y buenos puños.
Un vapuleo fallido es un accidente deplorable, es una flecha que vuelve al punto de partida, o al menos, que nos desgarra la mano al partir; una bala cuyo rebote puede matarnos.
V
DE LOS MÉTODOS DE COMPOSICIÓN
Hoy por hoy hay que producir mucho, de modo que hay que andar de prisa; de modo que hay que apresurarse lentamente; pues es menester que todos los golpes lleguen y que ni un solo toque sea inútil.
Para escribir rápido, hay que haber pensado mucho; haber llevado consigo un tema en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. (...)
Cubrir una tela no es cargarla de colores, es esbozar de modo liviano, disponer las masas en tono ligero y transparente. La tela debe estar cubierta –en espíritu- en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.
Se dice que Balzac ennegrece sus manuscritos y sus pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa entonces por una serie de génesis, en los que se dispersa, no sólo la unidad de la frase, sino también la de la obra. Sin duda es este mal método el que da a menudo a su estilo ese no se qué de difuso, de atropellado y de embrollado, que es el único defecto de ese gran historiador.
VI
DEL TRABAJO DIARIO Y DE LA INSPIRACION
(...)
Una alimentación muy sustanciosa, pero regular, es la única cosa necesaria para los escritores fecundos. Decididamente, la inspiración es hermana del trabajo cotidiano. Estos dos contrarios no se excluyen en absoluto, como todos los contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hombre, como la digestión, como el sueño. (...) Si se consiente en vivir en una contemplación tenaz de la obra futura, el trabajo diario servirá a la inspiración, como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmo y poderoso sirve para escribir legiblemente, pues ya pasó el tiempo de la mala letra.
VII
DE LA POESIA
En cuanto a los que se entregan o se han entregado con éxito a la poesía, yo les aconsejo que no la abandonen jamás. La poesía es una de las artes que más reportan; pero es una especie de colocación cuyos intereses sólo se cobran tarde; en compensación, muy crecidos.
Desafío a los envidiosos a que me citen buenos versos que hayan arruinado a un editor.
(...)
¿Por lo demás, qué tiene de sorprendente, puesto que todo hombre sano puede pasarse dos días sin comer, pero nunca sin poesía?
El arte que satisface la necesidad más imperiosa será siempre el más honrado.
VIII
DE LOS ACREEDORES
(...) Que el desorden haya acompañado a veces al genio, lo único que prueba es que el genio es terriblemente fuerte; por desgracia, para muchos jóvenes, ese título expresaba no un accidente, sino una necesidad.
Yo dudo mucho de que Goethe haya tenido acreedores (...). No tengáis acreedores jamás; a lo sumo, haced como si los tuvierais, que es todo lo que puedo permitiros.
IX
DE LAS QUERIDAS
Si quiero acatar la ley de los contrastes, que gobierna el orden moral y el orden físico, me veo obligado a ubicar entre las mujeres peligrosas para los hombres de letras, a la mujer honesta, a la literata y a la actriz; la mujer honesta, porque pertenece necesariamente a dos hombres y es un mediocre pábulo para el alma despótica de un poeta; la literata, porque es un hombre fallido; la actriz, porque está barnizada de literatura y habla en "argot"; en fin, porque no es una mujer en toda la acepción de la palabra, ya que el público le resulta algo más preciosos que el amor.
(...)
Porque todos los verdaderos literatos sienten horror por la literatura en determinados momentos, por eso, yo no admito para ellos –almas libres y orgullosas, espíritus fatigados que siempre necesitan reposar al séptimo día-, más que dos clases posibles de mujeres: las bobas o las mujerzuelas, la olla casera o el amor. –Hermanos, ¿hay necesidad de exponer las razones?

15 de abril de 1846